La nueva deuda: ¿cómo los repartidores digitales se endeudan para sobrevivir?

Editor 14 Jul, 2026 ... min lectura

En los últimos meses, un fenómeno económico inesperado ha tomado forma en el ámbito laboral argentino: el endeudamiento de los repartidores digitales. Este grupo de trabajadores, quienes hoy están en medio de una crisis financiera particular, está enfrentando una situación crítica que va más allá de la simple falta de dinero. Según datos recientes, cada vez más jóvenes de 20 a 40 años buscan préstamos digitales para poder seguir trabajando en aplicaciones de reparto como UberEats, Rappi o Deliveroo.

El problema se ha vuelto urgente desde el punto de vista del trabajo. Los repartidores, que antes eran considerados como trabajadores flexibles y autónomos, ahora están en una situación de necesidad económica que los obliga a buscar créditos para poder cumplir con sus obligaciones básicas. Según un análisis reciente del Banco Central de la República Argentina, los repartidores tienen una deuda promedio de $900.000 pesos con las aplicaciones que les pagan por sus servicios, lo que representa un problema grave para su estabilidad económica.

¿Por qué? Las aplicaciones de reparto, que en un principio eran solo plataformas tecnológicas para conectar personas con productos, han comenzado a actuar como un sistema financiero que controla el trabajo. Los repartidores, en lugar de tener una relación laboral tradicional, ahora están en una situación de dependencia económica que les obliga a buscar más dinero para pagar sus préstamos. Este fenómeno, que inicialmente fue visto como una forma de inclusión financiera, ha terminado siendo una situación de vulnerabilidad para muchos.

¿Cómo se está generando esta deuda?

El proceso se produce de manera progresiva. Los repartidores, al ser pequeños trabajadores en el ámbito digital, primero buscan créditos para poder seguir trabajando. Una vez que obtienen el crédito, se ven obligados a hacer más repartos para pagarlos. Este ciclo, que se repite constantemente, lleva a que el endeudamiento se vuelva cada vez más grave. Los datos muestran que el 70% de los repartidores que tienen deudas están en una situación de crisis financiera.

  • Los repartidores que obtienen créditos para trabajar tienen que hacer más viajes por día, ya que el monto del crédito es más alto que el salario promedio.
  • La mayoría de los créditos que obtienen son a corto plazo, lo que significa que los repartidores deben pagar más rápido.
  • El 30% de los repartidores están en una situación de no poder pagar sus deudas, lo que lleva a que se ven obligados a dejar el trabajo.

Es importante notar que este problema no se debe únicamente a la falta de trabajo, sino a la estructura misma de las aplicaciones de reparto. Estas plataformas, que inicialmente prometían una forma de inclusión financiera, han convertido a los repartidores en una clase de trabajadores que se endeudan para poder seguir trabajando.

¿Qué puede hacer? Los gobiernos y las empresas deben actuar para prevenir esta situación. Es necesario que se creen políticas que permitan a los repartidores tener acceso a créditos más seguros y que no les obliguen a endeudarse para poder seguir trabajando. Además, es importante que se establezcan regulaciones que garanticen que los repartidores no se queden atrapados en un ciclo de endeudamiento.