La actriz y directora Verónica Llinás ha generado un debate en el ámbito cultural argentino al interpretar en la segunda temporada de En el barro (estrenada en Netflix el 13 de febrero de 2026) el rol de "La Gringa" Casares, una villana con una identidad corporal marcada por la masculinidad. Este personaje, que lidera una de las bandas más peligrosas en el penal de mujeres La Quebrada, representa una exploración fascinante de cómo la forma corporal se transforma en una herramienta de poder y desafío. Llinás, conocida por su trayectoria en Gambas al Ajillo y otras producciones previas, demuestra una evolución radical en su narrativa, llevando elementos de identidad, género y cuerpo a un espacio donde el masculino y el femenino se entrelazan.
En la trama de En el barro, la "Gringa" Casares no es una simple villana, sino una figura compleja que redefine lo que significa ser una mujer en un sistema que la excluye. Su relación con el cuerpo y la identidad se convierte en un tema central, donde Llinás explora cómo la masculinidad se vuelve una herramienta de control y manipulación. La serie, que se posiciona como una derivación directa de El marginal, muestra cómo las mujeres en el penal enfrentan una realidad en la que el cuerpo es un espacio de resistencia y también de opresión.
La elección de Llinás para interpretar un personaje tan oscuro y complejo demuestra su compromiso con el análisis de la identidad corporal. Al describir cómo "llevó la forma corporal a una cosa masculina", ella no solo interpreta un personaje, sino que desafía las fronteras tradicionales entre género y poder. La "Gringa" Casares, con su estilo de liderazgo y su forma de interactuar con el cuerpo, se convierte en un símbolo de la manera en que las mujeres en contextos de violencia y control pueden adaptarse a un sistema que las excluye.
El éxito de la segunda temporada de En el barro en Netflix se debe a su capacidad para abordar temas que son relevantes para el público argentino. La serie, que se estrena en plataformas digitales, ha generado un interés particular por su enfoque en la violencia en el penal y cómo los cuerpos se utilizan para crear estructuras de poder. La narrativa de Llinás, a través de la figura de "La Gringa" Casares, ofrece una visión crítica de la forma en que el cuerpo y el género se entrelazan en la construcción de una identidad.
El tema de la corporalidad en En el barro también se relaciona con las tendencias actuales en el ámbito audiovisual, donde el cuerpo es un espacio de resistencia y también de opresión. La serie no solo se centra en la violencia, sino que explora cómo el cuerpo puede ser un medio para expresar una identidad que no está definida por el género tradicional. En el contexto actual, donde el debate sobre el cuerpo