¡Universidades Resisten! Diputados Desafían a Milei con Fondos Clave
En una jugada que tensa aún más la cuerda entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto crucial que busca asegurar el financiamiento de las universidades públicas argentinas. Esta decisión se produce en un contexto de fuertes recortes presupuestarios impulsados por el gobierno de Javier Milei, quien prioriza el superávit fiscal a expensas de la inversión en educación superior.
Un Respaldo Amplio a la Educación Pública
La votación en la Cámara Baja reflejó un amplio consenso opositor, con 158 votos a favor, 75 en contra y 5 abstenciones. Este resultado representa un duro revés para las políticas de ajuste implementadas por el oficialismo y una señal clara de la preocupación existente en torno al futuro de la educación pública en el país.
¿Qué Implica el Proyecto Aprobado?
El proyecto, impulsado por las propias universidades nacionales y los sindicatos del sector, busca actualizar los fondos destinados a las instituciones y los salarios del personal docente y no docente, teniendo en cuenta la inflación acumulada en los últimos dos años. No se trata, según sus promotores, de un aumento real, sino de un ajuste necesario para mantener el funcionamiento de las universidades en un contexto económico adverso.
La Amenaza del Veto Presidencial
A pesar del contundente respaldo obtenido en Diputados, el proyecto aún debe ser aprobado por el Senado para convertirse en ley. Sin embargo, la sombra del veto presidencial se cierne sobre la iniciativa. Javier Milei ya ha manifestado su rechazo a cualquier incremento presupuestario que ponga en riesgo su objetivo de alcanzar el superávit fiscal, lo que anticipa una nueva confrontación entre los poderes del Estado.
Además del financiamiento universitario, la Cámara de Diputados también aprobó la declaración de emergencia sanitaria pediátrica, buscando asignar recursos prioritarios al sector, especialmente al Hospital Garrahan. Esta iniciativa también enfrenta la posibilidad de un veto presidencial.
La batalla por el financiamiento universitario y la salud pública continúa, y el desenlace dependerá de la capacidad de la oposición para mantener la unidad y resistir las presiones del gobierno.