En abril de 2026, las empleadas domésticas argentinas recibieron un ajuste salarial de 1,8% en el contexto de una negociación histórica entre el gobierno y los gobiernos provinciales. Este incremento, parte de un esquema escalonado que se extenderá hasta julio, busca alinear los salarios con la realidad económica actual. Según datos de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, el ajuste no solo refleja la demanda de estabilidad laboral, sino también el intento de equilibrar el salario básico con la inflación acumulada.
¿El aumento de 1,8% en abril 2026 es suficiente para enfrentar la inflación?
El nuevo esquema de aumentos, que incluye 1,8% en abril, 1,6% en mayo, 1,5% en junio y 1,4% en julio, ha generado debates sobre su eficacia frente a la inflación. Según análisis de la CNT, el ajuste promedio anual del 1,6% se sitúa por debajo del 9,4% de inflación acumulada en el primer trimestre del año. Esto significa que, aunque el gobierno busca reducir la brecha salarial, el aumento no compensa la pérdida de poder adquisitivo.
Las trabajadoras de casas particulares, que hasta ahora han recibido un aumento del 6,3% acumulado desde marzo, enfrentan un desafío particular: su salario básico se mantendrá en un nivel que, según el informe de la CNT, no cubre el costo de vida en zonas urbanas con inflación superada en el 2025. Los datos indican que el salario básico, que se define como el 50% del salario mínimo, no alcanza para cubrir las necesidades básicas en áreas de alta desigualdad.
- El aumento de 1,8% en abril representa un 0,6% menos que el incremento promedio del 2,4% previsto en 2025.
- El salario básico para empleadas domésticas se define como el 50% del salario mínimo, según la CNT.
- El gobierno estableció que el salario mínimo para limpieza en mayo 2026 será de 2.400 pesos mensuales, equivalente a 300 pesos por hora.
El sector enfrenta una situación crítica: el salario básico, que se calcula como el 50% del salario mínimo, no cubre el costo de vida en zonas urbanas. Esto se traduce en una mayor dependencia de subsidios y trabajos temporales, que han aumentado en un 20% desde 2024. Los datos de la CNT indican que el 65% de las empleadas domésticas en zonas urbanas recurren a subsidios para mantener su salario básico.
El nuevo esquema, aunque bien intencionado, refleja la dificultad del gobierno para equilibrar el salario básico con la inflación. La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNT) advierte que el aumento acumulado del 6,3% para las trabajadoras de casas particulares, combinado con el 1,5% de junio, no alcanza para superar la inflación del 9,4% acumulada en el primer trimestre.
En el ámbito local, las empleadas domésticas en zonas rurales enfrentan una situación diferente: el salario básico se define como el 50% del salario mínimo, pero en áreas donde el costo de vida es más bajo, el salario básico puede ser suficiente. Sin embargo, en zonas urbanas, el 65% de las trabajadoras recurren a subsidios para cubrir gastos básicos.