El Turismo Carretera (TC) se convirtió en el protagonista del corazón de la provincia de Río Negro, especialmente en la comarca de Viedma, donde el evento marcó un hito en la historia reciente de la categoría. Los hermanos Joaquín y Benjamín Ochoa, destacados pilotos locales, generaron un impacto significativo al girar en las calles de Viedma con sus vehículos de alta gama, los Dodge del TC y TCP, en el preludio de la segunda fecha del evento. Su presencia no solo cautivó a los espectadores sino que también reafirmó el compromiso de la región con la categoría motriz más emblemática de Argentina.
En el contexto del evento, los Ochoa se destacaron por su habilidad y conocimiento del terreno, destacando que los dos hermanos, Joaquín con su Challenger del TC y Benjamín con su Cherokee del TC Pista, lograron una conexión única con la ciudad de Viedma. Esta conexión se tradujo en un despliegue emocional y técnico sin precedente, demostrando cómo la actividad se extendió más allá de las pistas y se integró en el día a día de los habitantes. El evento, organizado en el Autódromo Ciudad de Viedma, atrajo a una gran cantidad de personas que, por primera vez, tuvieron la oportunidad de ver un auto del TC en primera persona, lo que generó una reacción inmediata y un compromiso significativo en el ámbito local.
El momento culminó con la presencia de Jonatan Castellano, considerado un ídolo de la marca, quien escoltó a los Ochoa en un GTX, lo que dio un toque especial a la actividad. Este apoyo no solo resaltó la importancia del TC en la región, sino que también reflejó la colaboración entre la categoría y el entorno de Viedma. Los espectadores, desde los niños hasta los adultos, se sumergieron en el ambiente vibrante, con el rugido de los motores que inundó el área y generó una sensación de emoción inédita en la zona.
El evento, que se desarrolló en un día antes del inicio oficial de la actividad en el Autódromo, demostró la potencia y el compromiso de los pilotos locales. La experiencia de los Ochoa en las calles de Viedma no solo es un momento histórico para el TC, sino también un ejemplo de cómo el automotivo local puede interactuar con la vida cotidiana de una región. Este evento también resaltó la importancia de la participación de los jóvenes en la categoría, demostrando que el TC no es solo una competencia en pista, sino una experiencia cultural y social que impacta en múltiples niveles.