La marcha de los gremios combativos que se llevó a cabo en el Congreso en Buenos Aires terminó con una intensa represión policial, generando decenas de heridos y detenidos. Este evento, organizado en respuesta a la aprobación de la reforma laboral en el Congreso, marcó un punto de inflexión en la confrontación entre el gobierno y los movimientos sociales. Según las fuentes oficiales, al menos 70 personas resultaron heridas, mientras que la fuerza policial intervino con balazos y gases lacrimógenos. El incidente ocurrió en la mañana del 20 de febrero de 2026, en un contexto de creciente tensión social.
La convocatoria para acompañar el paro en rechazo a la reforma laboral, que incluyó a la Unión de Obreros y Mercaderes (UOM), aceiteros, docentes y partidos políticos de izquierda, generó una gran movilización. Abel Furlán, líder de la UOM, solicitó un nuevo paro de 36 horas para la semana que viene, destacando la falta de diálogo entre el gobierno y los sindicatos. Los participantes, que se concentraron frente al Congreso, expresaron su indignación ante la medida legislativa que busca reestructurar el sistema laboral en Argentina.
La represión policial se manifestó con la utilización de gases lacrimógenos y balazos por parte de la fuerza, lo que provocó una reacción violenta en los manifestantes. Los principales protagonistas de la protesta, como los sindicatos y los partidos políticos de izquierda, sostuvieron que la reforma laboral representa una amenaza para los derechos laborales y las condiciones de trabajo. La Policía Federal, en colaboración con la fuerza de seguridad, se movilizó para controlar la situación y asegurar el orden público.
El incidente en el Congreso no es el único desenlace en este conflicto. En los últimos meses, los gremios combativos han organizado múltiples marchas y manifestaciones en diversas ciudades, cada vez con mayor participación. Los sindicatos, los partidos políticos y los movimientos sociales han reclamado una redefinición de las normas laborales, enfocándose en la protección de los derechos de los trabajadores.
El debate sobre la reforma laboral ha generado una polarización en el país. Los partidarios del gobierno argumentan que la reforma es necesaria para atraer inversiones y mejorar la productividad, mientras que los opositores sostienen que la medida busca limitar el poder de los sindicatos y los derechos laborales. Este conflicto, que se desarrolla en el contexto de una economía en crisis, refleja las tensiones sociales y políticas en Argentina.
El incidente en el Congreso representa un punto clave en la lucha por el sistema laboral en Argentina. La respuesta del gobierno y la situación actual en el Congreso serán cruciales para determinar el futuro de la reforma laboral. Los gremios combativos seguirán presionando para que el Parlamento adopte una postura más inclusiva y participativa en la toma de decisiones.