En la colonia menonita Nueva Esperanza, ubicada en el pueblo pampeano de Guatraché, se está desarrollando una trama que trae a la luz la situación de explotación y violencia que enfrentan las mujeres dentro de estas comunidades. El 8 de febrero de 2026, a las casi 20 horas, un reloj marcaba el momento en que María Unger Reimer, una mujer de 34 años, decidió escapar de su hogar en este espacio.
María Unger Reimer, cuyo nombre de pila es cristian Javier Acuña, tiene un moretón en el ojo y una piel blanca, cabello rubio y ojos cansados. Según su denuncia, su exmarido habría intentado abusarla, lo que la llevó a buscar ayuda en las autoridades. Su historia refleja una realidad que, hasta ahora, ha sido ignorada por la mayoría de las personas que conocen las comunidades menonitas.
Las colonias menonitas, originadas en el movimiento anabaptista de Menno Simons en Europa hace 500 años, mantienen una vida aislada y autónoma, con prácticas religiosas y económicas propias. Sin embargo, en el caso de Nueva Esperanza, se ha detectado un patrón de violencia física y económica que afecta a las mujeres. Estudios recientes indican que entre 20% y 30% de las mujeres en estas colonias experimentan algún tipo de maltrato, tanto físico como psicológico.
Los hombres en estas comunidades suelen tener roles dominantes en la toma de decisiones, mientras que las mujeres tienen un acceso limitado a recursos económicos. En el caso de María, su deseo de seguir una vida libre y sin miedo a la violencia es un llamado a la atención sobre la necesidad de proteger a las mujeres en estas comunidades.
El caso de María Unger Reimer ha generado una gran cantidad de discusiones en los medios, especialmente en el contexto del aumento de la violencia en comunidades aisladas en Argentina. Muchos especialistas en derechos humanos han señalado que las comunidades menonitas, aunque históricamente conocidas por su autonomía y respeto a la libertad religiosa, están enfrentando un aumento en el riesgo de violencia y explotación.
La comunidad menonita ha sido históricamente conocida por su resistencia a la influencia externa, pero en este caso, la situación de María ha demostrado que incluso en comunidades aisladas, las mujeres pueden ser víctimas de violencia. Este caso ha sido objeto de estudio por parte de organizaciones como la ONU y las Naciones Unidas, que han llamado a crear políticas específicas para proteger a las mujeres en comunidades aisladas.
El gobierno argentino ha comenzado a investigar la situación, pero el tiempo es limitado. María Unger Reimer, al ser una figura representativa de una comunidad menonita, ha sido un ejemplo de cómo las mujeres pueden ser víctimas de violencia en comunidades que se consideran aisladas.
Es importante destacar que el caso de María no es único. En todo el mundo, hay miles de mujeres que enfrent