El sistema eléctrico del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) enfrenta una crisis estructural provocada por el deterioro en las subestaciones eléctricas clave. Según datos recientes, el corte del servicio en el 31 de diciembre afectó a un millón de usuarios en Edesur y 800 mil en Edenor, generando un impacto significativo en el día a día de millones de argentinos. Estas fallas, causadas por la salida de servicio de subestaciones en Bosques y Morón, revelan un estado crítico en el funcionamiento del sistema eléctrico nacional.
Las subestaciones eléctricas son piezas fundamentales en la red eléctrica, responsables de regular la tensión y distribuir la energía. En el caso del AMBA, donde se concentran las mayores demandas energéticas, su fragilidad es un riesgo para el suministro a millones de usuarios. Los informes del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) indican que varias subestaciones operan al límite de su capacidad o presentan fallas críticas por falta de mantenimiento y de inversiones necesarias. Esta situación no se limita a un evento aislado, sino que refleja un problema estructural en el sistema eléctrico.
El problema se agrava durante los picos de demanda, especialmente en verano, cuando el aumento de la demanda por calor exige un funcionamiento óptimo de las subestaciones. En el caso de Edesur, una subestación en Bosques (cerca de Berazategui) y en Edenor, una en Morón (en el oeste del conurbano), se han visto afectadas por fallos que generan interrupciones en el servicio eléctrico. Estas subestaciones son de las más importantes del sistema, con Edesur contando con 72 y Edenor con 85 subestaciones, lo que indica su relevancia en el manejo de la energía en el área metropolitana.
El Estado, en su responsabilidad de garantizar el suministro eléctrico, debe actuar con urgencia. La falta de inversión en el mantenimiento y la modernización de las subestaciones representa una brecha crítica en la capacidad del sistema para enfrentar las demandas actuales y futuras. Los usuarios, tanto en zonas urbanas como rurales, necesitan un sistema eléctrico robusto que evite interrupciones y garantice la continuidad del servicio. La situación actual muestra la necesidad de una revisión integral de la política energética nacional y de la inversión en infraestructura crítica.
La crisis en el sistema eléctrico no es un problema aislado, sino un síntoma de una mayor insuficiencia en la planificación y ejecución de los proyectos de energía. En un contexto donde la demanda energética crece, la falta de inversión en la modernización de las subestaciones puede llevar a una mayor dependencia de sistemas que no están diseñados para el aumento de la demanda. Los especialistas en energía alertan sobre la importancia de una estrategia de mantenimiento preventivo y la adición de capacidades adicionales en las subestaciones para evitar fallos.
El gobierno debe priorizar la inversión en el sistema eléctrico para evitar futuros cierres. La situación actual en las subestaciones de Edesur y Edenor es un llamado de atención a la necesidad de una gestión más eficiente y proactiva. La falta de acción inmediata podría llevar a un aumento en los cortes de servicio y una mayor incidencia de desabastecimientos.